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TRASCENDIENDO
EL MIEDO

Trascendiendo el miedo la pelicula

EL HOMBRE

Gao Zhisheng es un abogado chino, esposo, padre e hijo.

 

La película Trascendiendo el miedo ya cuenta la historia de la vida de Gao, así que este artículo profundizará en lo que influyó para que Gao se haya convertido en la persona que es hoy.

 

Mientras me preparaba para este artículo, encontré una carta abierta que escribió Geng He, la esposa de Gao, en febrero de 2012. En la carta, ella plantea la misma interrogante: “¿Qué tipo de fuerzas lo influenciaron, lo apoyaron y lo convirtieron en un valiente abogado de derechos humanos con la valentía de sacrificarse?”.

 

Geng He escribió que hay tres fuerzas que han influido en Gao: su madre, su fe en la humanidad y su creencia cristiana.

 

 

La fuerza moral de su madre

 

De su madre, Gao aprendió a ser muy generoso en su corazón y tener una determinación inquebrantable. La madre de Gao nació y se crió en medio de grandes adversidades en la zona rural del noroeste de China. Viuda a los 35 años, con una enorme deuda, ella trabajó día y noche como agricultora empobrecida en el árido altiplano de Loess para criar sola a sus siete hijos. Independientemente de sus propias dificultades, siempre prestó una mano a los demás de la manera que pudo. Cada vez que alguien en necesidad llegaba a su pueblo, los residentes allí le decían que fuera a verla.

 

Igual a su madre, Gao se levantó de la pobreza mediante el trabajo duro y se convirtió en uno de los mejores abogados de China. Ayudar a los demás es también parte de su formación moral. En “La fuerza moral de la madre”, escribió: “Desde que soy abogado, hace veinte años, a menudo he recibido en mi oficina personas —especialmente de la población desfavorecida— enviadas por colegas afables. Algunos de ellos usan bastones para caminar y otros llegan en silla de ruedas. Son personas que no tienen recursos para pagar honorarios legales. Cada vez que esto ha sucedido, recuerdo escenas –que me hacen sonreír− de mi madre dando la bienvenida a personas como éstas en su casa”.

 

 

La fe en la humanidad

 

En su carta, Geng He cita “Quién puede superar la naturaleza humana”, un artículo que Gao escribió con motivo del sexto aniversario de la persecución a Falun Gong. La interacción entre Gao y los practicantes de Falun Gong marcó un punto decisivo en su vida y probablemente representa la influencia más importante de su fe en la humanidad.

 

Según Paul Mooney, periodista residente en Beijing desde 1994: “Gao, un ex minero, soldado, abogado autodidacta, cristiano y miembro del partido, se metió en problemas en 2004 al investigar la persecución en contra de los practicantes de Falun Gong, un grupo espiritual proscrito por el gobierno. Gao fue especialmente afectado después de descubrir la brutalidad increíble que estaba siendo utilizada en contra de Falun Gong y que lo determinó a renunciar al partido comunista”.

 

En noviembre de 2005, tras investigar la persecución en contra de Falun Gong, Gao publicó cartas abiertas a los líderes del Partido Comunista Chino pidiéndoles detener la persecución. Aunque muchas personas lo felicitaron por su valentía, él dijo: “No me otorguen demasiado crédito. Deberíamos alabar a aquellos que sobrevivieron a las torturas en el ‘banco del tigre’. Ellos son la verdadera esperanza y gloria de la nación china”. Se refería a los practicantes de Falun Gong que sobrevivieron a la tortura en prisión y en los campos de trabajos forzados mientras mantuvieron su fe.

 

Una mujer llamada Wang Yuhuan le dejó en especial una profunda impresión. La Sra. Wang era una trabajadora jubilada que había padecido varias enfermedades graves. En julio de 1996 se curó después de practicar Falun Gong. Los dramáticos cambios en su salud asombraron a toda la fábrica. A pesar de que el régimen chino empezó la persecución en contra de Falun Gong, la Sra. Wang continuó la práctica. En consecuencia, fue arrestada y detenida más de diez veces. Sufrió todo tipo de torturas, palizas y trabajos forzados. Una vez fue torturada en el ’banco del tigre’ durante tres días y dos noches hasta que los huesos de sus tobillos quedaron expuestos por la molienda constante de las cadenas. Su rostro estaba carbonizado tras repetidas descargas con bastones eléctricos. La policía le había quemado los ojos con cigarrillos y le había pinchado sus tímpanos con palillos de bambú. Aunque sufrió tales torturas, ella no vaciló en su creencia en los principios de Falun Gong —Verdad, Compasión y Tolerancia. Aclarar la verdad sobre Falun Gong era su primera prioridad, sin importar dónde la detuvieran.

 

En 2002, mientras estaba encarcelada en el campo de trabajos forzados para mujeres de Changchun, comenzó una huelga de hambre para protestar por los malos tratos. El día 26 de su huelga de hambre declaró sus tres peticiones: primero, todos los guardias en el centro de detención deberían estar parados en dos filas a lo largo del pasillo; segundo, todos los reclusos y los practicantes de Falun Gong deberían tener el permiso de verla irse; y, en tercer lugar, deberían permitirle cantar mientras salía. Después que el centro de detención aceptó sus condiciones, ella fue capaz de caminar hacia la salida mientras cantaba la canción “Falun Dafa es grandioso”.

 

Gao dijo: “Cada vez que ella cantaba, yo estaba profundamente conmocionado. Pude imaginar tal escena, con ella cantando, mientras las lágrimas corrían por los rostros de muchos presos y practicantes de Falun Gong. Muchos reclusos aplaudieron porque pudieron ver su valentía y tremenda perseverancia. Sin embargo, era sólo una mujer mayor corriente y casi analfabeta”.

Gao llamó a la Sra. Wang “Una santa bajando del ‘Banco del tigre'”. Dijo: “¡Estos 15 días [investigando la persecución a Falun Gong] marcaron una completa limpieza y renacimiento para mí en términos de entendimiento de la moralidad, comprensión de los valores nacionales fundamentales, entendimiento del futuro de la democracia china y de mi propia alma! Solíamos ser influenciados por el Partido Comunista Chino y dudábamos que el carácter del pueblo chino, la falta de disciplina y los valores morales degenerados pudieran llevar a China a su siguiente fase de una sociedad democrática y libre. Esta vez, a través de nuestro contacto con los practicantes de Falun Gong como grupo, estábamos encantados de ver la base de China. Ellos han construido estos cimientos, esta base sólida y confiable para que China se convierta en este tipo de sociedad… Nuestra nación y el futuro de la democracia y la libertad necesitarán un fundamento moral. Lo que forma esta base no es la conducta humana, sino las acciones de las personas bajo el control de sus propias mentes. ¡Ésta es la fe!”.

 

Su creencia cristiana

 

Después de regresar de su investigación, Gao decidió ser bautizado y se convirtió al cristianismo. Dijo que fue porque se dio cuenta de lo importante que es tener fe y creencia para construir una base para el futuro de China. En su artículo “Voz desde mi corazón”, Gao escribió: “Mis amigos de afuera podrían pensar que mi familia es miserable. De hecho, mi esposa, Geng He, es más amargada. Yo soy optimista y creo en Dios… Un corazón lleno de Dios no deja espacio para aceptar el dolor”.

 

Gao es también plenamente consciente de la situación de los grupos cristianos en China. Como enfatizó en su libro de memorias “Una China más justa”, las principales organizaciones cristianas autorizadas por el estado no son “más que peones del régimen… y ahora sirven para enmascarar la persecución del partido en contra de grupos religiosos… Frente a la persecución del Partido Comunista Chino en contra de aquellos que creen en Jesús, todos los cristianos deben tener el valor de ‘llevar la Cruz’, en lugar de ser insensibles al sufrimiento de sus hermanos y hermanas… ¡Cada uno de nosotros debe ser un agente del cambio!”.

 

Después de haber comentado ampliamente sobre las influencias que forjaron a Gao en el hombre que es hoy, hay que preguntarse: ¿Le permitiría el Partido Comunista Chino a alguien como él que haga las cosas que quiere hacer y que diga las cosas que quiere decir? ¿Qué precio tendrá que pagar? Gao mismo es plenamente consciente de los riesgos. En sus propias palabras: “Mi camino está pavimentado con trampas y espinas. Es coloreado con la sangre y las lágrimas de quienes han caminado delante de mí… Es por el bien de esta tierra llamada China que construimos nuestro camino a través de las tribulaciones. Nuestro camino es el que nos lleva a la gloria y a la justicia”.